sábado, febrero 09, 2013

La nariz en la necesidad


Afuera hay un cartel
advierte:

APRETÁ EL DESORDEN
O BARRELO PARA
TODOS LADOS

He visto como los hombres
se engañan con la misma mañana
dividida en cuatro estaciones

la satisfacción de una mañana
más
como un naipe nuevo
ya visto incontables veces

invariablemente nuevo

Desde esta cascada imparable
de fragmentos fútiles
se baraja tu historia

Después  un ventilador
en el bocho
una herida en la lengua
y una necesidad en la nariz

como respuesta
a tus quejas

Una frazada nocturna
para contener tu desorden 

o una alfombra

donde esconderte
por vergüenza

y de estampilla
un cartel de advertencia:

NO HAGAS NADA

sábado, febrero 02, 2013

En residencia


No darme más que un número
y soltarme del cinto
para asir del alma
la porción más exquisita.

Arrojarme en la mesita de luz;

el carnet y la foto con mi rostro
y el hombre sentado al borde
en la cama son un mismo cuerpo

con sus extremos dormidos
tan pesados,
tan dormidos.
Mi nuevo cuerpo elaborado
de la receta más vieja.

Moverme al alba por temor al hambre
y al papel;
relajarme e indicar:
Que todo esta bien.

Mentirme en un rincón del estado
donde el peso existe
aun sin gravedad

y llamarlo vivienda.

martes, enero 29, 2013

El niño soldado


Un tejido de lana gruesa que ha caído en agua,
pesado, blando, imposible de soportar su forma;
así se imagina, el niño.

Rodeado de hierba olorosa y yuyos;
lloran como las viudas;
en el cuello y en su expresión dolorida;

bajo el mullido verde, a saber, ‘su cama’;
refunfuñan vapores,
atizan la selva y su cuerpo mordido
por metal por hormigas por chinches;

el niño como el tejido de lana mojado
adormece cómodo allí;
solitario por primera vez;

intenta imaginar honores, llantos,
discursos embozados de emoción.

Empaparse de sudor lo avergüenza:
Jamás sometió su fe a un clima tan denso.

Y no abrirá sus ojos otra vez por pánico;
se ha visto desenredarse por la herida,
sus fibras, sus nervios, su fe
bajo agua salada;

susurra tibio en sus labios un bálsamo;
no declinara su identidad al olvido;
teje deprisa ante el sudor y la muerte:


“¡Creer! ¡Obedecer! ¡Combatir!”
“¡Creer! ¡Obedecer! ¡Combatir!”

“¡Creer! ¡Obedecer! ¡Combatir!”
“¡Creer! ¡Obedecer! ¡Combatir!”

“¡Creer! ¡Obedecer! ¡Combatir!”
“¡Creer! ¡Obedecer! ¡Combatir!”

“¡Creer! ¡Obedecer! ¡Combatir!”
“¡Creer! ¡Obedecer! ¡Combatir!”

 “¡Creer! ¡Obedecer! ¡Combatir!”
“¡Creer! ¡Obedecer! ¡Combatir!”



jueves, enero 24, 2013

La muerte de un ungido


No hubo repuestas para su anuncio
estrepitoso.
Y nunca nadie a quien demandar.
Ahora cobijado, bajo el Limen Celical.
Finge dormir:
Para cubrir su vergüenza con desenfado,
ante Yahweh.
Y a los ojos de quien comparta,
el errante desprecio.

viernes, enero 18, 2013

Aniquilación, el nuevo símbolo


Ando cargando la maza;
en mis brazos de terracota.

Mi arcilla no es animal, filósofo o dios;
carezco de identidad.
¡Ja!
Soy otra ficción que se endurece al sol,

junto a monstruosas realidades;

cementerios de titanes,
que rogaron
un vistazo de la Gorgona
Representación’.

Incluso Dios la visito…

Cargo mi calibre italiano;
haré preguntas demoledoras;

ando,
rumbo a la guardia imperial:
LA CULTURA.

Erguida y silenciosa me espera;

voy a oír tu sonido
de entraña hueca, 
tu escandaloso relleno,
estallar,

grosera idealidad.

martes, enero 15, 2013

¡Estampidos declamatorios!


La lengua espada reposa
en sonrisas vainas;
cuanto más reposa
la pornográfica instantánea
que itera
como el granizo la vista
contra el asfalto.

¡Cáete contra el piso para ver

los innumerables ojos
fríos
y sus rebotes sin luz

para aplausos saturados
en mi banda sonora

asqueada!

Cine de invierno
para tu sonrisa vaina.

Cuando la aguda punta
aguija la sien de
diez mil hombres
o más:

El orador es bueno
para tatuarse necesario

 a sus ojos

imposibles desobedientes
de la gravedad

o cualquier otra ley.

viernes, enero 11, 2013

Ética de la Restricción


He pronunciado mil discursos;
sobre ‘la caridad’ y el ‘buen obrar’.

No obstante.
Mi lengua ha emitido improperios
y sobresaltos;

así fue que una tarde
en el jardín de mi casa, frente al espejo,
rebané  de un navajazo mi lengua
y escupí la mitad, la carne incorrecta.

Y fui elogiado por mis discursos
que no contenían concesión alguna.

En un desayuno
me propuse terminar por escrito
mis reflexiones sobre ‘la bondad’.

Frustrado por mi mano diestra.
Abiertamente en desacuerdo.
Tomé la rápida decisión de separarla
del cuerpo.
El cuchillo para el pan bastó
en la cirugía.

Gané varios partidarios por mi método
inflexible.
Pero dejé de asistir a fiestas
y sitios públicos.

Mi oído izquierdo se empecinaba
en oír conversaciones desatinadas
y malsanas.

Ahora he aplicado convenientes medidas
contra el sublevado órgano.

Y ese ojo.
El que mira de reojo lo que  no debe.
También será retirado.

‘Es prioridad de todo buen hombre
deshacer los malos comportamientos;
aquellos, cuyas pasiones desatadas
evidencian nuestra debilidad.’